Boltaña

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Casco antiguo noria

Casco

Antiguo

El casco antiguo de Boltaña, uno de los más grandes del Pirineo aragonés, se asienta mirando hacia el sur sobre una antigua terraza fluvial. Su arquitectura que arranca en la baja edad Media (S.XV) y con un desarrollo pleno entre los siglos XVI y XVIII, muestra un entramado de callejuelas que forman la tela de araña del Casco Histórico de Boltaña. Este nos invita a un viaje en el tiempo, al cobijo de sus calles estrechas, sus plazuelas y sus casas de piedra centenarias. No te pierdas sus tesoros escondidos…

La estructura “radial” del casco antiguo se ha mantenido intacta durante siglos. Por eso es un auténtico placer pasear por sus estrechas y tranquilas calles, donde no se ha perdido la esencia y la autenticidad de la vida cotidiana de sus gentes.

En el casco histórico de Boltaña podrás ver numerosos ejemplos de la arquitectura pirenaica, donde la piedra es el material principal con el que se levantan los muros, la madera sirve como complemento y los tejados aprovechan los materiales del terreno, en este caso la losa de arenisca y la teja curva. Conocerás las hermosas “casas patio” y las imponentes “casas bloque” que aprovechan el desnivel del terreno. Disfrutarás del cobijo de edificaciones centenarias, como Casa Don Jorge y Casa Carruesco del siglo XVI. Podrás ver detalles como los blasones (escudos heráldicos) sobre los soberbios arcos de medio punto de las puertas, así como la mezcla de siglos de simbología y doctrinas por todas sus calles.

Sobre las chimeneas, los imponentes espantabrujas, protectores de la entrada de brujos y malos espíritus en el hogar, te hablarán de las historias y leyendas de Boltaña. No hay que olvidar que las brujas saltaban con sus escobas de tejado en tejado por la Calle Mayor hasta llegar volando a las ruinas del Castillo de Boltaña, donde allí celebraban sus aquelarres. Si no, que se lo pregunten a Lucien Briet, el gran escritor, fotógrafo, explorador y pireneísta francés, que comparó la fama brujeril de Boltaña con la de Brocken durante la edad media. (Brocken es el pico alemán donde se desarrolla la famosa escena de Sabbat en la obra Fausto de Goethe).

La visita al casco antiguo quedará incompleta sin el paso por la recuperada “Noria de agua”, que enfrente de la Gorga de Boltaña (piscina natural que forma el río Ara a su paso por Boltaña) luce imponente regalando sus limpias aguas a los campos colindantes. En 2018 se construyó una réplica exacta de la noria, que durante los años 70 cesó su uso, gracias a la desinteresada colaboración de unos vecinos del pueblo. En estas imágenes del año 1955 se puede ver la antigua noria en funcionamiento.

  

 

Si quieres conocer más sobre el Casco Antiguo de Boltaña no te pierdas su servicio de visitas guiadas. Más información en la Oficina de Turismo o a través de nuestro formulario de contacto.

Colegiata de San Pedro

Colegiata de

San Pedro

La Colegiata de San Pedro en Boltaña es una de las iglesias más grandes del Pirineo aragonés. Desde fuera no puedes hacerte una idea de sus dimensiones que sorprenden por el volumen de su nave central, su generosa anchura y altura y la magnífica bóveda de crucería que cubre todos los espacios. Estas proporciones atestiguan la importancia que ya tenía la villa de Boltaña en aquella época, también en el ámbito religioso.

La edificación actual está fechada en el siglo XVI, pero su antigüedad es mucho mayor, pues ha sido reformada en varias ocasiones a lo largo del tiempo. Se deduce que se construyó sobre una pequeña iglesia románica del S.XIII. Es de estilo “Gótico Aragonés” pero con abundantes elementos renacentistas. Presenta planta rectangular, con tres naves, y cabecera poligonal.

La portada de la Colegiata de San Pedro está abierta hacia el sur, es de arco de medio punto, al estilo de las portadas románicas. En el muro norte se encuentra la torre campanario, una construcción anterior a la actual Colegiata, y cuya función inicial era de carácter defensivo.

En su interior, destacamos la magnífica bóveda de crucería y la sillería del coro, procedente del Monasterio de San Victorián, uno de los monasterios más antiguos de la península y situado al pie de la imponente Peña Montañesa. Compuesta por 27 asientos de madera de nogal, fue realizada durante la segunda mitad del siglo XVIII, y es de estilo barroco.

La iglesia de Boltaña también alberga el retablo de la iglesia de San Lorenzo de Morillo de Sampietro o la pila bautismal de Burgasé. Estos elementos decorativos son consecuencia de la despoblación de la comarca y de la necesidad de reubicar algunos elementos que quedaron abandonados en su lugar de origen para protegerlos del expolio y promover su conservación.

Castillo de Boltaña

Castillo

de Boltaña

Entre los muros del Castillo de Boltaña, la historia nos habla de épocas de reyes y leyendas. Este recinto militar data del S.XI y destaca por ser una de las primeras construcciones del Reyno de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza. Su arquitectura de evidente estilo lombardo, lo emparenta con castillos como el de Troncedo, Muro de Roda o el famoso Castillo de Loarre. Su temprano abandono ha propiciado el nacimiento de historias y leyendas entre sus muros.

El castillo de Boltaña tiene su origen a principios del siglo XI. Parte de la obra del castillo de Boltaña está realizada por maestros lombardos a partir de 1017.

El conjunto militar está compuesto por un recinto amurallado y la torre. Tiene planta rectangular irregular que va estrechándose hacia el norte, lugar donde se sitúa el torreón. La puerta de acceso al recinto se sitúa sobre el borde del acantilado, con una clara intencionalidad defensiva. La torre, de planta hexagonal, se encuentra en el extremo norte de la muralla, en el lugar más abrupto. En el sótano de la torre se conserva un aljibe cubierto por bóveda de medio cañón, realizada en sillarejo.

El castillo de Boltaña y el de Abizanda, junto con el de Loarre, constituyen las primeras fortalezas cristianas del Sobrarbe. Pero el castillo de Boltaña inició tempranamente su decadencia, hacia mediados del siglo XII, realizándose algunas reformas durante los siglos XIII-XIV y abandonándose definitivamente a lo largo de los siglos XVII-XVIII.

Estas ruinas propiciaron el nacimiento de historias relacionadas con las brujas, ya que este lugar sería uno de los elegidos por ellas para celebrar sus aquelarres, gestar sus maldades y atemorizar a los lugareños. Así como de leyendas, entre ellas la existencia de un pozo por el que se bajaba directamente del castillo al río.

Afortunadamente su historia reciente es bastante más amable. Los trabajos arqueológicos y la consolidación de su estructura entre los años 2006 y 2007, hacen de esta construcción un importante componente del patrimonio arquitectónico/militar, del que puedes disfrutar visitando su interior y contemplando sus increíbles vistas. Frente al mirador que hay junto a la ermita de Santa Lucía se abre un extraordinario balcón, desde el que podemos ver el Valle del río Ara, el Anticlinal de Boltaña o Monte Navaín, pequeños y diseminados núcleos como Silves, Espierlo, Sieste, o Margudgued, así como el pueblo de Boltaña.

El castillo de Boltaña está incluido en la ruta de los antiguos sistemas defensivos y de comunicación del románico en Sobrarbe junto con Abizanda, Muro de Roda, Samitier y Troncedo.

Monasterio de la Virgen del Carmen

Monasterio de la

Virgen del Carmen

La historia que precede al lujoso hotel de 5 estrellas que puedes apreciar hoy en día, es casi tan larga, como la lista de dispares usos y distintos propietarios por los que ha pasado esta edificación. El Monasterio del Carmen fue inicialmente una distinguida casa, posteriormente un convento, hospital de guerra, residencia de mayores, granja, centro de salud y un largo etcétera; hasta convertirse en la actualidad en un hotel de lujo que ha renacido tras una exquisita rehabilitación, respetando toda la belleza arquitectónica original del siglo XVII.

El Monasterio de la Virgen del Carmen, conocido en el pueblo como el “Convento”, se encuentra situado a las afueras de Boltaña. Este monasterio fue fundado en 1651 con la donación de una casa y una ermita por un infanzón boltañés al provincial de la orden de los Carmelitas Descalzos, quienes fundaron el monasterio, hoy convertido en Hotel. El núcleo antiguo sobre el que se construyó el Monasterio era la ermita del Espíritu Santo. Justo encima se ubicó la iglesia del Carmen. La iglesia es de planta de cruz latina con capillas laterales. El crucero y las capillas laterales están cubiertas con cúpulas y la nave central con una bóveda de lunetos, según los cánones del estilo barroco y según un modelo denominado de “planta jesuítica”. La fachada es muy austera, de claras influencias herrerianas, pero fechada en 1711. Destaca el escudo de la orden y la imagen de la Virgen del Carmen, cuya cabeza, como la del Niño, fueron “restauradas” y rehechas por un enfermo del Sanatorio, al haber sido destruidas durante la Guerra Civil.

Tras la desamortización de Mendizábal (1835-1836), los monjes se vieron obligados a abandonar el edificio y el monasterio pasó por manos de sucesivos propietarios que continuaron la explotación agrícola y ganadera.

En 1920 el edificio fue adquirido y rehabilitado para la asistencia médico-quirúrgica de los enfermos con problemas respiratorios, principalmente. Los Carmelitas Descalzos siempre estuvieron en contacto con el sanatorio, ayudando de forma solidaria a los enfermos.

Después de 70 años de actividad como sanatorio, el viejo edificio pasó a ser un lugar vacacional para turistas y campamentos de jóvenes. Actualmente, el Monasterio de Boltaña es un hotel de 5 estrellas, que ha renacido tras una exquisita rehabilitación, respetando toda la belleza arquitectónica original del siglo XVII.

Puente de Moscarales

Puente de

Moscarales

Al oeste de la localidad y enmarcado por un espectacular paraje natural, se levanta este pequeño pero atractivo puente sobre las aguas del arroyo de Ferrera. Al igual que el desaparecido Puente Viejo sobre la Gorga de Boltaña, el Puente de Moscarales parece remontarse a época medieval, formando parte del entramado de caminos que comunicaban las diferentes poblaciones de la zona.

En el Pirineo abundan los puentes románicos y medievales. Te los puedes encontrar en cualquier aldea, valle o río, y es que en estos paisajes eran imprescindibles para el tránsito de personas y mercancías. En la actualidad muchos de ellos ya han perdido su utilidad, pero no su belleza. Este es el caso del puente medieval de Moscarales rodeado de un hermoso paisaje natural.

Formalmente presenta una sencilla estructura basada en un arco de medio punto muy estrecho que apoya en sendos estribos laterales. Pero es en la calzada donde encontramos su rasgo más peculiar. Se trata de un curioso escalonamiento a ambos lados que ayuda a alcanzar el punto más elevado del puente. Desde aquí se contempla una imagen casi mágica del caserío de Boltaña con la imponente Peña Montañesa al fondo.

Pero éste no sería el aspecto original del puente. Lo que hoy vemos es el resultado de sucesivas restauraciones realizadas a lo largo del tiempo, derivadas de los daños producidos al puente por las fuertes avenidas.

Para llegar a este idílico paraje puedes llegar en coche tomando la carretera A-1604 dirección Campodarbe. A unos 350 m detener el vehículo en una pequeña explanada y descender 5 minutos por un sendero hasta llegar al barranco Ferrera. O bien partir andando desde Boltaña, donde cruzas el río Ara por el moderno puente de “la Gorga”, coges un sendero a la derecha que encuentras señalizado y en la zona de recreo ”los Moscarales”, se encuentra este puente medieval.

Iglesias del Románico

Iglesias

del Románico

El arte Románico está muy presente en esta Comarca, con cientos de edificaciones que se levantaron en esta tierra coincidiendo con el nacimiento del Reino de Aragón. El románico de Sobrarbe aúna cultura, naturaleza y paisajes cargados de historia. Su arquitectura es austera en formas y en decoración y se encuentra mimetizada con el paisaje y con el resto de edificaciones. Los espectaculares espacios naturales en los que se enclavan estos edificios del románico, encargados de vigilar el territorio, hacen de ellos, aún más si cabe, monumentos irrepetibles.

Boltaña, al igual que el resto del territorio también goza de este rico patrimonio de los primeros años del nuevo milenio. La figura más destacada es su Castillo de principios del siglo XI, pero no podemos olvidarnos de estos edificios más desconocidos, pero no por ello más bellos.

Iglesia de Santa María (Morcat). Siglo XI

Las ruinas de esta Iglesia románica de Santa María se encuentran en un despoblado de los más bellos de todo el Pirineo, Morcat. Se asienta en el extremo norte de las casas, con la antigua casa abadía, en ruinas, adosada al extremo SO. A pesar de estar bastante reformada, tiene características bien definidas que la relacionan directamente con la cercana Santa María de Buil y también con el románico del Gállego.

Se trata de una obra de tosco sillarejo y mampostería; de tres naves, dividida la central en tres tramos, originalmente con tres ábsides semicirculares, de los que solamente se conservan los laterales, sustituido el central por un testero recto. Se cubren las naves laterales con bóvedas de medio cañón. Coro alto, de madera, a los pies de la nave central. Sacristía en el costado N, con puerta adintelada y bóveda de medio cañón transversal. En el dintel de la ventana aparece la fecha de 1720 (fecha de las reformas del edificio).

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Iglesia de San Miguel (Aguilar). Siglo XI

Esta iglesia del siglo XI es de estilo románico lombardo. En su ábside semicircular se aprecian elementos decorativos, típicamente altomedievales.

Construcción en sillarejo de tamaño irregular y de tosca labra, dispuesto en hiladas poco uniformes. La nave principal se cubre con bóveda de cañón y la zona del ábside con bóveda de horno. La capilla lateral está cubierta con bóveda de cañón transversal a la de la nave principal.

Más información: Aquí

Iglesia de Santa Eulalia (Silves Bajo). Siglo XI

La iglesia se encuentra en Silves, localidad dividida en dos barrios, Silves Alto y Silves Bajo. En el primero de ellos, a casi 1.000 metros de altitud encontramos un bello balcón sobre el río Ara y el anticlinal de Nabaín.

El edificio, posiblemente en el primer tercio del siglo XI, está construido en sillarejo revocado y mampostería con sillares. Planta de pequeña nave rectangular con ábside semicircular. Pequeña capilla y habitación, en dos plantas. La nave se cubre con bóveda de cañón y la capilla con bóveda de lunetos. El interior está completamente enlucido y encalado, con restos de pintura mural con motivos vegetales y geométricos. Posee coro elevado a los pies de la nave. La torre se ubica en los pies, con único cuerpo al exterior y cubierta de madera y losa de piedra a dos vertientes.

Se puede completar la visita acercándonos al barrio de arriba de Silves, donde nos encontraremos con la bella Ermita de San Bartolomé. Este bien conservado edificio románico del siglo XII se describe en el apartado de “Ermitas de Boltaña”.

Más información: Aquí

Iglesia de San Lorenzo (Morillo De Sampietro). Siglo XII

La iglesia es románica del s. XII, reformada posteriormente y alberga unas interesantes pinturas murales románicas. Edificada en Morillo de Sampietro, hermoso lugar “alejado de la civilización” y en el que el tiempo parece haberse detenido. Sus casas son un claro ejemplo de la arquitectura pirenaica, asentadas sobre los accidentes del terreno y con unas impresionantes vistas panorámicas. La pista de acceso que conduce a la población está en buenas condiciones en la actualidad. Se puede pedir la llave a los vecinos del pueblo para acceder al interior de la iglesia.

El templo se halla construido en la parte central del núcleo. Aparejo de sillarejo en el ábside, mampostería en la restante obra. Es de una nave con bóveda de medio cañón. Coro alto a los pies, de madera. Sacristía en el costado sur de la cabecera, con puerta adintelada y cubierta plana de madera. Torre sobre la capilla, de mampostería.

Fragmentos de decoración pictórica mural: a la derecha del vano central del ábside se conserva media figura de lo que algunos autores han considerado un elefante inscrito en un círculo de 50 cm de diámetro, pintado en color negro sobre fondo rojizo y de ejecución muy sumaria y tosca. Tras la restauración de las pinturas se ha apreciado que se trata de dos aves enfrentadas. De tradición románica tardía (siglo XIII).

Más información: Aquí

Componen el mosaico de iglesias del municipio de Boltaña los edificios de los siglos XVI y XVII erigidos en el resto de sus núcleos del que puede obtenerse más información en el apartado “Soy sus gentes”.

Foto cedida por Eva García

Ermitas de Boltaña

Ermitas

de Boltaña

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El patrimonio de Boltaña no puede quedar completo sin la referencia a las ermitas de su término municipal. De todas las ermitas que existieron antiguamente en el pueblo de Boltaña, solo cuatro han sobrevivido al paso el tiempo. A estas se les unen las ermitas del resto de núcleos que componen el municipio, algunas de las cuales son de estilo románico, otras se encuentran sobre cimas de altas montañas o en bellos despoblados y algunas son fruto de las más misteriosas leyendas.

Estas pequeñas construcciones religiosas tuvieron una gran importancia en la vida tradicional de nuestros pueblos y se convirtieron en verdaderos santuarios de la devoción de todo un pueblo y su comarca.

En las ermitas se invirtió no solo la espiritualidad de sus gentes, si no la propia mano de obra de quienes iban a ser sus devotos. Hablamos pues de una arquitectura popular, diseñada, construida y mantenida por el pueblo y de unas creencias más próximas y humanizadas.

Santa Lucía (Boltaña)

Se encuentra en el extremo meridional del castillo. Desde las Eras Altas se toma el camino, con fuerte pendiente, que lleva hasta él. Desde la ermita y más arriba desde el castillo, se puede apreciar una buena panorámica del valle del Ara, el macizo de Monte Perdido y la imponente Peña Montañesa.

Se trata de una obra de mampostería del siglo XVI, enlucida y encalada exteriormente, de una nave rectangular con cabecera recta y cubierta con bóveda de medio cañón. La puerta es en arco de medio punto biselado. En el altar mayor hay una talla en madera pintada de una Virgen que parece haber formado parte de un Calvario.

El día 13 de diciembre, día de Santa Lucía, se celebraba misa y reparto de caridad y se recogían fondos para el mantenimiento de la ermita. También se hacía una hoguera la víspera y se merendaba allí.

Santa Bárbara (Boltaña)

Se encuentra cerca del casco antiguo de Boltaña, sobre la carretera de Javierre (entrada al casco histórico desde Fiscal). El camino sale a mano derecha, señalizado como PR-HU 40 y 44. A unos 100 metros encontramos la ermita de Santa Bárbara.

Es una obra del siglo XVII, de gruesa mampostería encalada, de nave rectangular con cabecera recta más estrecha y baja, orientada al este. Presenta la puerta a los pies adintelada y sobre ella una hornacina. Se halla protegida por un pórtico de medio cañón con poyos laterales.

La fiesta es el 4 de diciembre, día de Santa Bárbara. Antaño se hacía la víspera una hoguera y se merendaba alrededor. Al día siguiente se celebraba misa a las doce del mediodía y se daba la caridad. Antes de la guerra había una cofradía de labradores que se encargaba de organizar la fiesta. En la actualidad es una fiesta particular del barrio cercano a la ermita.

San Sebastián (Boltaña)

Se encuentra próxima a la Gorga de Boltaña, al otro lado del río Ara. La ermita está a unos 50 metros del parking del camping.

Se trata de una obra del siglo XVI de planta rectangular alargada y cubierta con bóvedas de medio cañón. Dos vanos cuadrados y biselados. Tiene dos puertas, una parcialmente tabicada en el muro norte de la nave, en arco de medio punto con una arquivolta. La segunda se encuentra a los pies en arco de medio punto de grandes dovelas. Pórtico de medio cañón con poyos de obra laterales.

El 20 de enero, día de San Sebastián se va de romería. Se hace misa y se da la caridad. Son los dueños de los campos lindantes a la ermita los que se encargan de organizar la caridad, consistente en torta y vino. La caridad sobrante se subasta para sufragar los gastos.

San Andrés (Boltaña)

Se encuentra entre Boltaña y Aínsa, a más o menos un kilómetro de la salida de Boltaña dirección Aínsa (N-260). Delante de la puerta hay una era semicircular bordeada por grandes árboles que dan buena sombra.

Obra del siglo XVI. Planta rectangular con cabecera recta. Se cubre la nave con cañón apuntado en su primera mitad y con medio cañón en la posterior. Hay un vano en el muro sur de la cabecera; otro cuadrado con reja a los pies. La puerta abre al sur en arco de medio punto con una arquivolta.

El 30 de noviembre, día de San Andrés, acuden en romería los vecinos de Boltaña. Se celebra misa, hay reparto de caridad y las tortas sobrantes es subastan para sufragar los gastos de mantenimiento de la ermita y la fiesta.

Ermita de San Bartolomé (Silves)

La bella y bien conservada ermita románica del siglo XII se encuentra en el barrio de arriba de Silves. Aparece después de sus últimas casas, a unos cien metros en dirección a la sierra y dominando el caserío. Desde aquí tenemos unas magníficas vistas panorámicas del valle del Ara y de Boltaña “a vista de pájaro”.

La ermita tiene planta rectangular con ábside semicircular, montado al exterior sobre un doble basamento. Bóveda de medio cañón en la nave y de horno en el ábside. Puerta al sur en arco de medio punto, entre dos contrafuertes en talud.

La fiesta era el 24 de agosto, día de San Bartolomé y fiesta mayor de Silves. Se hacía misa y caridad y por la tarde se celebraba baile en las eras.

Santa Marina (Ascaso y Morillo de San Pietro)

Los restos de esta ermita se encuentran en la punta de Nabaín, el monte más alto de Boltaña, prácticamente en la cima a 1.796 metros de altitud.

La tradición cuenta que Santa Marina se apareció en el monte Nabaín a una pastorcilla. Le dijo que encontrarían su imagen en una cueva próxima y que tenían que hacerle una ermita. Tras varios días de búsqueda sin hallarla, los vecinos desistieron. Sin embargo, el aviso de unas extrañas luces en la sierra de Nabaín los alertó hasta que encontraron una cueva con un altar donde estaba la imagen. Los vecinos comenzaron la iglesia en un prado cercano y por tres veces consecutivas desaparecían los materiales en ese emplazamiento y aparecían en la cumbre del monte. Comprendieron que esta era la voluntad divina y le hicieron allí la ermita, cuyas ruinas, con punto geodésico incluido pueden contemplarse hoy.

Se celebraban cuatro romerías al año, a las que acudían vecinos de muy lejanos municipios, algunos estaban a un día de camino. Se hacía misa y se daba la caridad y cada año se encargaba un pueblo de darla. La ermita fue parcialmente destruida por un obús durante la guerra civil, y a causa del abandono posterior quedó en el estado ruinoso que muestra actualmente.

Ermita de la Virgen de los Palacios (Matidero)

Se halla a media hora de camino de Matidero, próxima al río Alcanadre, junto a una fuente. Al lado de la ermita existió un olmo famoso por su impresionante tamaño. Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció a un pastor de casa Palacios de Matidero, de ahí su nombre. Al agua de la fuente cercana se le atribuyen propiedades benefactoras. A la Virgen de los Palacios se le dedicaban rogativas, en caso de enfermedad, sequía y contra las plagas.

Es una obra del siglo XVIII, de nave rectangular con cabecera recta cubierta con medio cañón. Coro alto a los pies de madera. Puerta al sur en arco de medio punto biselado, con pórtico de medio cañón.

Se celebraban dos romerías, en agosto y en septiembre a la que acudían las gentes de los pueblos vecinos, y en las que se celebraba misa y había reparto de caridad. Tras esto tenía lugar una comida campestre y en ocasiones baile.

Ermita de San Vicente (Sieste)

Se accede a ella por el camino viejo de Margudgued a Sieste, pasando por delante del cámping de Boltaña. En cinco minutos se llega a un campo donde está la ermita. Hoy en día se utiliza como una caseta de campo privada.

Es una obra de los siglos XVI-XVII, de nave de cruz latina con cierre general de medio cañón y puerta con arco rebajado en bloque entero al sur.

Los vecinos de Sieste hacían una hoguera en el pueblo la noche del 21 de enero y al día siguiente se celebraba la romería.

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